SEGURIDAD ALIMENTARIA


En México, la seguridad alimentaria es un derecho constitucional: “toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará, artículo 4 de la Constitución. Por otro lado, en el artículo 27 se menciona que “el desarrollo rural integral y sustentable… también tendrá entre sus fines que el Estado garantice el abasto suficiente y oportuno de los alimentos básicos que la ley establezca''.

Los porcentajes de población en pobreza que no cuentan con dinero para adquirir la canasta básica siguen incrementándose y paradójicamente la obesidad también va en aumento, ya que los alimentos tradicionales de altor valor nutritivo están culturalmente devaluados, lo que ha cambiado la dieta y los hábitos alimentarios de los mexicanos. Los medios de comunicación han promovido el gusto por productos industrializados de bajo valor nutrimental, que paradójicamente contienen las plantas que se consumen tradicional y localmente. Esto lleva a la necesidad de hacer una revisión de la canasta básica por región, para eliminar de ella a los alimentos que contribuyen a una mala nutrición y a promover el consumo de alimentos frescos producidos localmente.

México está clasificado como un país importador neto de alimentos. Los principales productos agropecuarios de exportación son jitomate, aguacate, legumbre, hortalizas y pimiento morrón, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), mientras que entre los productos de importación destacan maíz, trigo, leche, pescados, mantequilla, margarina, huevo, papa, carne y aceite. Hay un aumento paulatino de la importación de productos básicos, con la subsecuente dependencia del exterior para satisfacer la demanda de productos básicos/estratégicos, lo cual es preocupante considerando que, ante cualquier contingencia en el mundo, estamos desprevenidos y no podríamos atender el mercado interno; es decir, no se podría satisfacer la demanda de alimentos básicos de la población mexicana.

Por otro lado, la tendencia a disminuir la superficie sembrada de granos básicos también es preocupante, ésta pasó de 15 millones de hectáreas en 1985 a 12.5 millones en 2014, el descenso más notable fue en la superficie sembrada de maíz, arroz y frijol.

Es indispensable un cambio de paradigmas en la agricultura comercial para que sea sustentable y considerar los sistemas alimentarios para las distintas regiones, así como promover el rescate del modelo de “la milpa” como una tecnología agrícola equilibrada y eficiente para los pequeños productores.

Por otro lado, en los grandes centros urbanos el enfoque tendría que ser más hacia la educación alimentaria, el impulso a mejores hábitos alimenticios y el rompimiento con el paradigma de que comer más sano es más costoso para la población. Lo anterior, sin dejar de lado el establecimiento de estrategias para disminuir las pérdidas de alimentos durante el transporte y la comercialización.

El país está afectado por una doble carga de malnutrición: frente al 14% de desnutrición infantil, el 30% de la población adulta sufre de obesidad. Más de 18% de la población está en pobreza alimentaria por ingreso. La población reporta una importante carencia alimentaria, concentrada en siete estados de la federación.

Sin embargo, la disponibilidad de alimentos saludables y el hecho de que las personas tengan acceso a ellos no garantiza que los individuos, las familias y grandes sectores de la sociedad elijan su consumo. Si bien la política de regulación puede ser el puente entre ambas estrategias, ésta debe ser sensible e inteligente para considerar preferencias individuales, ya que el acto de comer, con su gran complejidad, sigue el principio de la autocomplacencia.

Todo lo anterior nos lleva a preguntar: ¿qué queremos como sociedad? ¿Cuáles son las políticas públicas necesarias? ¿Cómo tener una agricultura sustentable? ¿Cómo promover la producción local de alimentos que se adapten al ambiente natural y socioeconómico, sostener la producción preservando la biodiversidad, preservar y aprovechar de manera sustentable los recursos naturales? ¿Cómo revertir la situación actual de que el hambre y la obesidad se sientan en la misma mesa?

La Agenda iberoamericana te invita a conocer más sobre el tema e incidir para que las propuestas de solución tengan eco en todos los sectores de la sociedad. Porque somos una gran región con sueños compartidos para un mejor futuro.

Agenda Iberoamericana,

nuestra región, nuestro futuro

 

Habla la Dra. Mayra de la Torre Martínez

"Garantizar la seguridad alimentaria para los mexicanos requiere buscar soluciones innovadoras que aprovechen la diversidad biológica y cultural de nuestro país".

RETOS SALUD ALIMENTARIA EN MÉXICO

1. Recuperar la agricultura familiar y la dieta tradicional
2. Que los ciudadanos consuman alimentos de calidad de su propia región
3. Promover la producción de alimentos procesados saludables y del gusto de los mexicanos